“¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a El día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia… “. Lucas 18:7-8.
Muchas veces en mi vida he tenido períodos en los cuales he sentido que el continuar orando por algo es en vano, he creído que quizá nunca recibiré lo que estoy pidiendo y llega un momento en el cual simplemente he dejado de orar.
No sé si has pasado por esa situación al igual que yo, pero cuando hemos estado orando por semanas, meses o quizá años esperando una respuesta y ésta no llega tan pronto como esperábamos, como seres humanos probablemente nos desalentemos y simplemente dejemos de orar.
No quiero decir que esto está bien, de ninguna manera, es más, mi objetivo ahora es alentarte a que confiemos en las promesas de nuestro Dios y sigamos orando con todo nuestro corazón creyendo que, nuestra respuesta llegará. Talvez sea un “no”, “si”, o un “espera”, el cual es quizá el más difícil de aceptar, pero Dios en su inmensa sabiduría conoce lo que es bueno, malo o no es importante para nosotros. A veces pensamos que si la respuesta no llega, es el final de todo, no hay nada más, y muchas personas desisten incluso de confiar en Dios por no recibir un milagro en el tiempo que pensaban era adecuado. Pero, quiénes somos nosotros para decidir lo que es lo mejor para nuestras vidas? No es Dios omnisciente? Es decir, no lo sabe El todo?
Si tú eres padre o madre, comprenderás que a un niño o a una niña, no podemos darle todo lo que desea porque simplemente él o ella aún no entienden si realmente lo necesitan o si por el contrario el tenerlo les ocasionará un daño en el futuro. Bueno, lo mismo pasa con Dios, El conoce lo que nos conviene, lo que realmente necesitamos e incluso no nos da aquellas cosas que sabe que nos dañarán. Nosotros no lo comprendemos porque como niños, no alcanzamos a entender todo como Dios lo hace, pero definitivamente lo mejor que podemos hacer es no desistir, continuar orando porque ya sea que la respuesta sea afirmativa, negativa o de espera, debemos estar seguros que llegara.
Si Dios nos dice: “no” a nuestra petición, no debemos desilusionarnos pues, el amor que Dios nos tiene es tan grande que nos dará algo mejor o algo que sí nos convenga. Pero debemos esperar pacientemente. No es fácil, yo lo sé.
Cuando perdí la vista, pensé que Dios no podía dejarme así y que pronto volvería a ver, esperaba que no tomara más de unas semanas o meses, pero después de años de estar orando por mi petición especial, puedo decirte que Dios no me ha dicho “si”, pero me ha bendecido de tan diversas formas y en maneras tan maravillosas que puedo con toda autoridad decirte que me ha dado algo mucho mejor de lo que he pedido. No te miento que a veces aún pienso en cómo sería todo si hubiese obtenido una respuesta afirmativa pronta a mi oración, talvez no hubiese tenido que pasar por situaciones difíciles como las que he afrontado, o quizá mi vida sería un poco más sencilla, pero definitivamente: no sería mejor!!!.
Cómo lo sé?, simplemente porque confío en un Padre celestial lleno de amor quien no dejaría que su hija sufriera sin ningún motivo teniendo El, el poder para concederme mi petición.
Así que, te animo a continuar orando no importa lo que pase porque hay algo que es cierto: Dios no miente en ningún momento, y si ha prometido que responderá a nuestra oración, seguramente lo hará a su tiempo. Cristo te ama.
Por: Carol López. |